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Disfunción Sexual

Se denomina disfunción sexual a un problema relacionado con la inadecuación de la respuesta sexual. Por ejemplo: hombres que no tienen erección o que tienen eyaculación precoz; mujeres que no experimentan deseo sexual o que no obtienen orgasmo.

Generalmente, en un caso de disfunción sexual, el individuo supone que su problema radica en el área sexual. Siempre se desea que se trate de algo físico, que el médico pueda recetar una pastilla, algún remedio que solucione el problema. Algunos hasta preferirían enfrentar una operación antes que un problema psicológico desconocido. Sin embargo, los problemas sexuales cuya causa es orgánica apenas llegan al 10 por ciento del total.

La gran mayoría de las disfunciones tienen una base psíquica. Las causas psíquicas pueden ser de origen remoto, como conflictos edípicos no resueltos, sentimientos de culpa, profunda perturbación en la relación conyugal, etc., pero también pueden ser inmediatas, circunstanciales, como la ansiedad con respecto al desempeño sexual y las inhibiciones específicas adquiridas. La respuesta sexual es altamente vulnerable a la tensión nerviosa y a los condicionamientos aversivos. El condicionamiento aversivo se produce cuando la persona tiene alguna experiencia desagradable y pasa a relacionarla con determinada situación. Por ejemplo, primeras experiencias sexuales frustrantes o traumáticas pueden generar un condicionamiento aversivo así como el aprendizaje de informaciones atemorizantes o prohibitivas.

Para que se produzca la respuesta sexual en presencia de los estímulos sexuales, el individuo debe poseer la capacidad de desligarse temporariamente de su ambiente y de los pensamientos preocupantes y no tener miedo de embarcarse en la experiencia erótica. Conseguido este abandono, la respuesta sexual surge naturalmente. La existencia de emociones como la ansiedad, dolor o rabia disminuye el deseo sexual o interrumpe los reflejos genitales que producen excitación y orgasmo. Es imposible tener miedo, consciente o inconscientemente, y gozar sexualmente al mismo tiempo. Existe una explicación biológica bastante simple para esto.


El miedo no es solamente una emoción: causa en el organismo profundas modificaciones físicas que tienen que ver con su capacidad de autodefensa. Por ejemplo, si usted experimenta miedo, la adrenalina se vuelca en su sistema circulatorio proporcionándole la energía y los reflejos necesarios para hacer frente al peligro. El dolor, real o imaginario, acaba provocando el miedo y produciendo la misma, consecuencia. Los reflejos de protección, que hacen que usted huya o enfrente una lucha, interfieren y sobrepasan a todos los otros reflejos, incluidos los que producen erección y orgasmo.