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Falta de Deseo Sexual

Falta de Deseo Sexual

La falta de deseo sexual es una problemática que aqueja a muchas personas, tanto hombres como mujeres. Tener deseo sexual es sentirse vivo sexualmente: tener ganas de hacer el amor, impetuosidad, sentirse sexy, tener fantasías eróticas, sentirse atraído sexualmente por alguien. El deseo sexual es vivido por el individuo como una serie de sensaciones específicas que lo hacen buscar la experiencia sexual o ser receptivo a ella. Estas sensaciones cesan por cierto tiempo después de la gratificación sexual, o sea el orgasmo.

Todos los apetitos, como el hambre, la sed, el cansancio, así como el deseo, se originan en el cerebro. El deseo sexual se produce por la activación de un complejo sistema neuronal, en el área del cerebro que controla las emociones. Cuando este sistema está inactivo o sometido a fuerzas inhibidoras, el individuo no tiene interés sexual, queda asexuado, no tiene pensamientos, sueños o fantasías eróticas. La relación entre la actividad neuronal y el deseo o la falta de él, aún no está totalmente comprendida. Las fuentes que estimulan el deseo varían de un individuo a otro. Lo que puede evocar sentimientos de deseo sexual para unos, puede ser una “ducha de agua fría” para otros.

Muchos factores influyen negativamente en el deseo sexual de un individuo. Estar enfermo, deprimido, ansioso, sentir que el sexo es malo, estar disgustado con la pareja, sentirse explotado de alguna forma por el otro, temer el compromiso afectivo, son algunos de los factores que pueden hacer que el individuo se desentienda del sexo. Las personas que padecen falta de deseo sexual no son conscientes de los mecanismos que utilizan para que eso ocurra.

Un estudio más profundo de estas personas muestra que su libido no es baja por la inexistencia de deseo, sino que aprendieron a “desconectar” el deseo en sus primeras manifestaciones. Esto ocurre tan rápido y mecánicamente que la persona ni se da cuenta, tal vez a causa del miedo, los conflictos y ansiedades que la invaden cuando añora el deseo.

Aunque la experiencia es diferente para uno y otro sexo, el deseo sexual es percibido tanto por los hombres como por las mujeres. Sin embargo, en la mediana edad, el deseo sexual de las mujeres frecuentemente es mayor que el de los hombres. Se observa que lo que estimula sexualmente al hombre no es igualmente estimulante para la mujer. El hombre parece responder más a estímulos visuales y la mujer a estímulos románticos. Hay una gran influencia cultural que involucra a la mujer con la falta de deseo sexual, a comprometerse afectivamente y responder al amor; al hombre se le enseña desde pequeño a apreciar visualmente a las mujeres y a probarse como hombre a través de un comportamiento sexual activo. Por eso es muy difícil separar lo realmente biológico de lo aprendido. Es posible que muchas mujeres sólo se sientan libres para demostrar su deseo cuando alcanzan la mediana edad, después de vivir y reflexionar sobre su educación y experiencia de vida.

Falta de Deseo SexualTambién observamos que, en nuestra cultura, algunos factores provocan falta de deseo sexual más en las mujeres que en los hombres y viceversa. Los dos sexos se desentienden sexualmente de la pareja cuando están enojados con ella. Sin embargo, esto parece sucederles más a las mujeres que a los hombres. También les pasa a algunos hombres; pero son más los hombres que desean a una mujer con la que están enojados que a la inversa.

Un comportamiento bastante peculiar por parte del hombre engañado es el siguiente: poseer sexualmente muchas veces a la mujer con la que está furioso. Tal vez sea la necesidad de probar algo, recuperar la masculinidad ofendida o descargar su rabia a través de la agresividad natural del acto sexual. No se sabe por qué, pero parece que en estos casos el deseo se hace más intenso y violento. La falta de deseo sexual se revierte. Cuando es el hombre el que comete adulterio los sentimientos de la mujer traicionada son más de rechazo, y frecuentemente ella demora en recuperar la autoestima y la seguridad en la relación y en sentirse atraída sexualmente por su pareja.

La falta de deseo sexual se incorpora junto con otras problemáticas relacionadas al acto sexual tales como la impotencia masculina, la eyaculación precoz o determinadas disfunciones sexuales de la mujer. En conclusión, debemos decir que no hay un único elemento sino que se debe a muchos factores el hecho de que una persona tenga falta de deseo sexual.